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Seguros 2018-01-08T13:30:41+00:00

Seguros: cubrirse la espalda también es planificación financiera

Protección – Otra forma de ahorrar: los seguros de vida puros o con ahorro son un vehículo eficiente para asegurar desde el pago del colegio hasta el lucro cesante de un profesional

La planificación financiera se fue poniendo de moda. Hablar de proyecciones para el retiro, de inversiones a largo plazo para complementar la jubilación. ¿Y si ese

momento no llegara nunca? ¿Si la muerte o una enfermedad grave truncaran los planes? El tema no es de los favoritos, claramente, pero incluirlo dentro de la hoja de ruta puede hacer la diferencia.

La cuenta es clara y no hay que ser experto para ver el escenario: cuando hay hijos chicos,  y especialmente si uno de los padres es el principal proveedor económico, este evento inesperado pone las finanzas de la familia en jaque. Incluso en el caso en que haya activos heredables, los gastos corrientes serán un problema adicional a la situación de estrés que ya atraviesan.

Y si bien la vida no se puede comprar, para todo lo demás, como dice la publicidad de la tarjeta de crédito, hay una salida. En este caso, el GPS indica la ruta a los seguros de vida, un negocio que cuenta con un nivel de penetración muy bajo en la Argentina, lo que da cuenta de su potencial de crecimiento.

“El seguro constituye un instrumento esencial para la planificación de largo plazo de las finanzas personales y familiares. Se trata de una decisión inteligente para proteger y para maximizar la calidad de vida”, arranca Mauro Zoladz, head of customer proposition de la compañía de seguros Zurich.

“Existen productos orientados exclusivamente a cubrir necesidades de protección (como puede ser un fallecimiento, invalidez, enfermedades, accidentes, etc.) y otros que complementan este tipo de prestaciones convirtiéndose en un vehículo para ahorro y capitalización construyendo fondos de los cuales se pueda disponer a futuro, especialmente en etapa pasiva”, analiza Gerardo Rabinovitz, chief marketing officer de la compañía Prudential Seguros.

“Los seguros de vida son importantes porque permiten prever respuestas económicas ante hechos imprevistos, sea por una enfermedad grave o por el fallecimiento del sostén  familiar, pero también sin llegar a extremos pueden llegar a resolver problemas  económicos inesperados a causa, por ejemplo, de un accidente doméstico que le impida a un profesional que se desarrolla de forma independiente trabajar por un tiempo”, aporta Pablo Daguzán, gerente de la división de Suscripción de Negocios Masivos y Vida de la compañía Mapfre. “En ese contexto hay seguros de vida para cada necesidad y realidad económica familiar”, avanza el ejecutivo.

El seguro de vida puro suele ser más económico que el que combina protección con capitalización. “El producto de vida temporario (con plazos establecidos de entre cinco y 20 años) es un seguro accesible. A modo de ejemplo, un cliente de 35 años pagaría una prima mensual de $ 270 aproximadamente (US$ 17) por un seguro de 10 años con una suma asegurada de US$ 30.000. La cobertura principal de este producto es fallecimiento del titular por causas naturales, enfermedad o accidente”, explica Christian Sieling, gerente general de HSBC Seguros.

Este tipo de pólizas es útil para dejar cubiertos ciertos gastos que le preocupen especialmente a la familia, como puede ser el colegio o un desembolso puntual, como puede ser un viaje de estudios al exterior que el padre tiene entre sus “planes” financiarle.

Según da cuenta el ejecutivo, en los mercados más desarrollados a nivel mundial es muy común el uso combinado de un seguro de vida entera y uno temporario. “Esto se debe a   que en el ciclo de vida de una persona los niveles de riesgo y necesidad de cobertura    varían. Entonces, por ejemplo, un individuo puede contratar un seguro de vida entera a los 25 años, cuando es soltero, y aprovechar para empezar a ahorrar, y complementarlo con    un seguro temporario a 20 años a los 35 años de edad, cuando se casa, tiene hijos y por delante debe asumir un largo período de alta demanda financiera”, argumenta Sieling.

En los seguros de vida, si al momento de cumplirse el plazo establecido no ocurrió el siniestro (muerte o invalidez, según lo contratado), el asegurado no  recibirá  nada  a cambio. Para hacerlo más comprensible, el mecanismo es similar al que se aplica con el seguro del auto: el cliente paga mensualmente la cuota para estar protegido, pero no recibe ningún “beneficio” si no se produce un siniestro.

En los que combinan vida con capitalización, en cambio, se va formando un fondo de largo plazo que llegará al bolsillo del asegurado. Un dato extra: “Las pólizas de vida individual

con capitalización tienen una rentabilidad garantizada del 4% anual en pesos y 2% en dólares que al cumplir la anualidad se depositan en la cuenta de ahorro que generó la póliza”, explica Cristopher Rosenthal, compliance officer de Makler Group, uno de los grandes brokers de seguros a escala global.

Es de resaltar que los intereses, al ir a la cuenta de capitalización, con los años van generando lo que se denomina interés compuesto, es decir que ayuda a multiplicar el capital dando por resultado una tasa de retorno mayor. “Si hablamos de una rentabilidad proyectada, analizando el resultado económico de los últimos diez años podemos mencionar un 15% anual en pesos y un 6,50% en dólares”, apunta en esa línea Rosenthal.

Desde la liberación del mercado cambiario las pólizas pueden emitirse tanto en pesos   como en dólares, aunque la mayoría de las compañías opta por tomar los pagos y hacer los rescates en pesos al tipo de cambio del día.

Lo importante a la hora de contratar un seguro de vida es dar en la tecla con un producto que calce en la horma de cada zapato, teniendo en cuenta las particularidades y las necesidades del potencial cliente. “Determinar las sumas aseguradas con la asistencia de profesionales especializados es muy importante”, dice en ese sentido Rabinovitz. “En Prudential tenemos life planners -explica el ejecutivo-, que hacen un profundo análisis de las necesidades del posible asegurado en función de su situación económico-financiera, la composición de su grupo familiar, su nivel de ingresos, la estructura de gastos que tiene y las expectativas a futuro de crecimiento, entre otros factores.”

Zurich, por su parte, tiene en su menú productos para distintas demandas: “Options Easy Life está orientado a necesidades temporarias, Zurich University es una solución que permite brindar a hijos o nietos la posibilidad de estudiar una carrera profesional donde lo deseen, realizar un posgrado o iniciar un proyecto personal, al obtener la suma    capitalizada para concretarlo”, describe Zoladz.

Un producto interesante que ofrece Mapfre como complemento es la cobertura por lucro cesante. “A este producto lo llamamos Ingreso Asegurado, y está pensado para

trabajadores y profesionales independientes; cubre los ingresos generados por la actividad laboral en caso de que no se la pueda realizar”, describe Daguzán,

El seguro de vida y las coberturas relacionadas son también un vehículo que suelen aprovechar las empresas como beneficio extra para sus empleados, o en el caso de las escuelas privadas como un ítem que lleva tranquilidad a los padres.

“Nos orientamos en el segmento corporativo con productos que resulten beneficiosos para sus empleados, desde cobertura por incapacidad total y permanente, doble indemnización por muerte accidental o adelanto por enfermedades graves, entre otras”, explica  Cristopher.

Para los colegios, existe el “seguro de becas. No es costoso y asegura la continuidad escolar de los hijos. El premio de la póliza (valor a pagar) generalmente ronda el 2% del valor de la cuota”.

Los seguros de vida tienen un gran potencial de desarrollo en el mercado argentino

Rubro subdesarrollado

 

 

La penetración de los seguros de vida voluntarios en la Argentina es una de las más bajas de la región y representa apenas un 0,70% del PBI, frente a 3% en Chile y casi 2,5% en Brasil. La falta de confianza en el largo plazo, como producto de las crisis, es clave para entender que los argentinos desconfíen de asegurase en forma voluntaria.

Falta de incentivos

En el pobre desarrollo de la actividad también influye la falta de incentivos fiscales.

Desde hace varios años se espera una reforma impositiva que aumente los máximos a deducir del impuesto a las ganancias (actualmente en $ 996). En carpeta está un proyecto que promueve llevar las deducciones por vida y retiro individual a $ 19.500 anuales.